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El Largo y Tortuoso Camino


Si en una reunión con nuestros amigos habláramos de pilotos favoritos, seguramente más de alguno diría Senna, otro Schumacher, alguien con tono desafiante diría Prost, hasta podrían aventurarse a señalar a Vettel u otro más nostálgico hablaría de Fangio, Clark, etc., pero estoy seguro que alguien me diría Patrese. Pero por qué Patrese?, alguno puede considerarlo en el grupo de los eternos segundos, pero la historia de Patrese tiene algo más que contar.


Riccardo Patrese siempre fue un apasionado por los deportes, de hecho fue campeón nacional de natación junior y ganó varias competencias de esquí sobre nieve. Su gusto por los coches lo adquirió mediante su hermano mayor quien tenía un kart. Admirador de Jackie Stewart, desde su natal Padua hizo el camino lógico para llegar a los grandes circuitos, campeón europeo y luego campeón mundial de karting en 1974 y a los 21 años subcampeón de Fórmula Italia. En 1976 ya se coronaba campeón de F-3 en su país y además de Europa. En 1977 pasaba a la F-2 al mando de un Chevron y a la vez hacía su ingreso a la Fórmula Uno, cuando llegó a un golpeado equipo Shadow, tanto económicamente como anímicamente ya que había perdido aquella temporada a Tom Pryce en un brutal accidente en Sudáfrica. Como Shadow buscaba a un reemplazante de Renzo Zorzi se le hizo una prueba en Paul Ricard y su segunda vez sobre un F-1 sería en el Gran Premio de Montecarlo. Al final de temporada en Japón, Patrese obtenía su primer punto en la F-1.

Cuando Alan Rees, Tony Southgate y Jackie Oliver se distanciaron de Don Nichols para formar su propia escudería, pensaron en Patrese y en Gudnnar Nilsson como su compañero. El comienzo con Arrows tuvo de dulce y de agraz, en Brasil el coche apareció todo blanco sin patrocinador oficial. En Kyalami, Patrese y su Arrows fueron la revelación liderando a Andretti, Lauda y Peterson con 14 segundos de ventaja, sin embargo restando 15 vueltas el motor se rompió junto a los sueños del piloto italiano que dejó escapar sus lágrimas luego de bajarse del monoplaza.

Después de aquella brillante carrera le llamó la Scuderia Ferrari y tuvieron una reunión en Modena, con Ferrari firmó un precontrato que daba a Patrese la primera opción para ocupar un puesto en la Scuderia, lo que finalmente no se concretaría.


Aquel año en el Gran Premio de Suecia conseguiría el segundo lugar tras el polémico BT46B “fan car” de Lauda. Posterior a la carrera Ronnie Peterson le acusó de conducir como si estuviera en F-3 y de zigzagear constantemente para obstruirle el paso, negándose a estrechar la mano de Patrese en el podio. El haber estado involucrado en accidentes en Bélgica y Holanda apenas dos semanas antes, le tenían en el ojo de varios pilotos experimentados. Y el capítulo posterior vivido en Monza marcaría el carácter de Riccardo.


Es cierto que en Monza realizó una largada peligrosa, pero por otro lado era habitual en muchos casos que los pilotos intentaran ganar posiciones fuera del trazado normal, así lo hizo Patrese aquella vez y al volver a pista detrás de Laffite, supuestamente tocó a James Hunt quien a su vez golpeó al Lotus de Peterson. Otros pilotos como Lauda y el propio Hunt culparon a Patrese por su maniobra, los antecedentes del italiano predisponían al resto para culparlo. Alguna vez Reutemann había declarado: “Patrese es muy peligroso, algún dia va a provocar un desastre” incluso alguien que siempre solía ser medido en sus palabras como John Watson declaraba no sentirse seguro con él en la pista.


Peterson resultó con fracturas múltiples y falleció al día siguiente. Patrese fue llamado a declarar por la justicia italiana y en su declaración aseveraba haber pasado antes del toque a Peterson y que nada tenía que ver en ello, argumentaba además que su coche no presentaba marcas de topones. El otro acusado era el comisario encargado de dar la largada, Gianni Restelli y posteriormente las miradas recayeron sobre Jody Scheckter quien habría podido ser el causante de la maniobra de Hunt.


Aunque Patrese recibió el apoyo de personas como Colin Chapman, el lamentable accidente de Monza causó un sentimiento de desconfianza hacia su persona, su timidez se confundio con arrogancia: “Mucha gente tuvo actitudes hostiles hacía mi y esa injusticia me hizo mucho daño y como consecuencia de esta incomprensión me encerré más en mi mismo. Pienso que no merecía todo eso”.


Para el Gran Premio de Estados Unidos se le negó la participación a petición de Lauda, Hunt, Scheckter y Fittipaldi principalmente, quienes presionaron a los organizadores con no competir si no se atendía su demanda contra Patrese. Los acontecimientos dieron paso a un Ricardo desconfiado que se refugiaba en su casa de Cortina d’Ampezzo y en su afición por los trenes eléctricos. Ya en aquella época recibió una oferta de Brabham, también algunas intenciones de Ferrari, Alfa Romeo, Williams y Lotus, pero prefirió permanecer en Arrows.


1979 no fue un gran temporada, lo mejor un quinto puesto en Bélgica y la mitad de carreras abandonadas. El Arrows A2 no cumplió con las expectativas del equipo. Al margen de la F-1 participó del GP de Macao donde repitió su triunfo del año anterior, también tomó parte en carreras de Sport y Turismo. En 1980 ganó el Giro de Italia a bordo de un Lancia junto a Allen y Kivimaki.


Su mayor logro con Arrows hasta entonces se produjo en el GP de Long Beach de 1980, un segundo lugar que devolvió a Rick la confianza en sus medios. La sonrisa finalmente aparecía en el rostro del italiano. Además su buena relación con su coequipo Jochen Mass le hizo ver las cosas desde otra perspectiva “Creo que me estoy volviendo más extrovertido. Eso es gracias a Jochen Mass. No hay mejor maestro que Jochen cuando se trata de aprender a disfrutar de los placeres de la vida, y superar la timidez es una. Él es un experto en el tema, nos hemos convertido en muy buenos amigos, de hecho lo veo como a un hermano mayor”.

El escenario de Long Beach volvería a darle otra alegría en 1981, obtendría allí su primera Pole Position, aunque abandonaría en competencia, sería tercero en Brasil y San Marino lo que prometía una temporada exitosa, sin embargo el rendimiento fue en bajada y las buenas actuacciones desaparecieron, principalmente perjudicados por el cambio de proveedor de neumáticos. Fue cuando decidió tomar la nueva oferta de Brabham a fines de 1981, apoyado por Parmalat llegaba al equipo que contaba con el reciente campeón mundial Nelson Piquet. Antes estuvo en los planes de March quienes habían concertado un test en Goodwood para Riccardo, pero que el mal tiempo impidió llevar a cabo.


En Sports había tenido mayor suerte y prosiguió con el equipo Lancia Martini del grupo C, allí triunfaría en las 6 horas de Silverstone y en los 1.000kms de Nürburgring. En F-1 estaba claro que sería el segundo de Piquet, aunque Murray decía lo contrario, de todas formas el tener un coche competitivo le habría nuevas perspectivas.


Aquella vez en Long Beach, Patrese se preguntó si volvería a tener otra oportunidad igual, y la tendría. En un caótico GP de Mónaco cruzó la meta en primer lugar ante su propia sorpresa y la de todos, una victoria mágica y llena de emociones. Mónaco es un Gran Premio diferente del resto, más aún para Riccardo en esa oportunidad, el himno italiano sonando después de 7 años, la celebración con la familia real y el baile con la princesa Grace (quien moriría aquel año).

De pronto Patrese formaba parte de una nueva generación de pilotos italianos en la F-1, de Angelis, Alboreto, de Cesaris y el propio Riccardo, eran hombres que ponían a Italia nuevamente en lo más alto de los Grandes Premios. Había nacido el Patrese ganador, décimo en el campeonato casi a la par con Piquet y quizás pudo tener una mejor suerte si se hubiera seguido utilizando el BT49D en lugar de apostar a mitad de año por el nuevo motor turbo BMW de Brabham, que daría algunos dolores de cabeza.


En 1983 se le escapó el triunfo en Imola por falla del motor, otra vez la mala fortuna aparecía, aún más amargo lo hacía la reacción de los tifosi felices por su deserción en favor de un francés a bordo de una Ferrari, Tambay. Algo similar ocurrió en Monza, donde largaba desde la Pole y estaba decidido a ganar en su país. Su segunda victoria con Brabham llegaría sólo al final de temporada, el motor BMW era rápido en clasificación pero poco confiable en carrera, no obstante Piquet ganó el título aquel año, facilitado en su logro por el despilfarro de Renault y Prost.


Partió de Brabham sin rencores, su relación con Piquet siempre fue buena y Patrese reconocía haber recibido el mismo trato que el brasileño. Para 1984 firmó con Alfa Romeo donde su meta era seguir progresando. Permaneció dos años en la escudería italiana, dos magros años donde el podio en Italia 1984 fue lo mejor, el resto fueron en gran parte abandonos. Al cabo de 1985 Alfa Romeo bajó la cortina y dejó la F-1. Entonces cuando parecía no haber otro equipo en el horizonte, Ecclestone le abrió las puertas de Brabham.


“Bernie me quería de regreso en Brabham y tengo que darle las gracias por eso, porque de lo contrario podría haber tenido problemas para encontrar un equipo después de dos años desastrosos”.


Su retorno a Brabham pareció una prolongación de sus temporadas en Alfa Romeo, el revolucionario BT55 no terminó por convencer y Elio de Angelis perdió la vida pilotandolo en Paul Ricard, hecho que golpeó a Patrese. Para 1987 tuvo problemas con de Cesaris que en el correr de la temporada se fueron allanando. Antes de finalizar el campeonato y apoyado principalmente por Ecclestone, a quien Patrese considera su mayor influencia en la F-1, firmó para Williams y reemplazó a Nigel Mansell durante el GP de Australia.


Permanecería cinco temporadas completas en el equipo británico, con algunos lugares secundarios en su primer año, pero gracias principalmente a la posterior asociación con Renault como motorización, los resultados mejoraron, 6 podios y una pole en Hungría. Tercero en el campeonato detrás de los casi imparables McLaren de Prost y Senna.


Cuando había alcanzado el record de participaciones en Grandes Premios, recién obtenía su tercera victoria en San Marino en 1990 y esta vez sí era ovacionado por sus compatriotas. Pero mejor sería 1991, dos victorias, cuatro poles, 8 podios y puntuando en todas las carreras que finalizó. Otra vez tercero en el campeonato, esta vez detrás de su coequipo Mansell y del campeón Ayrton Senna.


A esa altura, la carrera de Patrese había tenido un renacer, había mucha más publicidad girando en torno a él, un mayor interés de todos, e incluso aunque en comparación con Mansell su sueldo era menor, no obstante estaba entre los pilotos mejor pagados del momento. Todo eso le causaba gracia porque aseguraba ser el mismo de siempre.


En la pista clasificaba mejor que Mansell, obteniendo una gran victoria en México y en Portugal haciendo la pole y triunfando con el muleto destinado a su compañero. Pero a mitad de año ya no podía ser tan veloz como el británico y su rol volvía a ser el de segundo piloto, una situación que no le agradaba, aunque Rick buscaba consuelo en su labor dentro del equipo para consolidar los resultados y en su trabajo durante el desarrollo del coche.

En 1992 Mansell arrasaba desde el comienzo con 5 triunfos consecutivos, en cuatro de ellos escoltado por Patrese que se olvidaba tempranamente de la idea de poder ser campeón mundial, sólo obtendría una vitoria en Japón, que sería la última de su carrera. Había perdido el duelo con Mansell, quien había sido mejor en la pista y fuera de ella había jugado un papel psicológico importante contra Patrese. Mansell reconocería que el italiano fue el único piloto que le motivó a ser mejor aquel año.


Con el rumor de que Prost firmaría por Williams y con Mansell ya virtualmente campeón, Patrese pensó que no habría lugar en el equipo para él y firmó por Benetton como compañero del cada vez más consolidado Michael Schumacher, sin embargo Mansell partió a la Indy y ya era tarde para no respetar el contrato con Benetton, allí tuvo problemas en su relación con Flavio Briatore. Sólo obtuvo dos podios, quinto con 16 puntos. Finalmente era el momento del retiro.


En algún momento pensó en ir a la Indy luego de dejar la F-1, pero el acccidente de Piquet le hizo desistir de la idea. Competitivamente sólo realizó una aparición en 1995 en el campeonato DTM con un Ford Mondeo y en las 24 horas de Le Mans en 1997 a bordo de un Nissan. También tomó parte del breve GP Masters en 2005 y 2006.


El record de 256 particpaciones de Riccardo Patrese fue superado por Rubens Barrichello en el 2009 con 257 grandes premios disputados. Hoy Riccardo tiene una nueva pareja, y cuatro hijos, el mayor Simone nacido antes del GP de Mónaco en 1977, las gemelas Maddalena y Beatriz nacidas en 1985 y el menor Lorenzo. Vive su vida entre su colección de trenes y de relojes, la práctica del esquí o de la equitación, además es presidente de la “Asociasión mundial de pilotos por la solidaridad” y de vez en cuando ha vuelto a pilotar en pruebas de invitación como con Williams en 1996, donde quedó de manifiesto el aprecio del equipo con Rick y con Honda en 2008.

“Mi carrera no ha sido realmente muy llana. Tuve algunos años buenos y algunos malos, también buenos y malos resultados. Creo que todos los problemas forman el carácter y te hacen una persona más madura, He cambiado mi mentalidad y la vida se hizo más fácil”.


Patrick Head lo describió alguna vez como una persona muy genuina, un hombre bueno y verdadero, no un hombre egoísta y menos egolatra, algo muy raro de encontrar en un piloto de F1.

By Wladimir A.C. for The Italian Hero Website (2011)